¿Qué hay de nuevo en el Horizonte de la Fertilización Asistida?

Procrear es una de las leyes de la vida. Pero mientras para algunas parejas esto es una opción, otras pasan por varios intentos fallidos hasta verse en la disyuntiva de aceptar lo que la naturaleza les niega o someterse a todo procedimiento que les permita convertirse en padres. El último recurso para hacerlo son las técnicas de fertilización asistida.
En nuestro país estas técnicas han experimentado un desarrollo importante en los últimos tres años, al punto de ser las mismas que se aplican en otras latitudes, asegura el doctor Julio Víctor Díaz Pinillos, del Centro de Reproducción Humana de Lima Nacer.
Como se sabe, las técnicas de reproducción asistida tuvieron su punto de partida en el nacimiento de la primera bebe probeta en 1978. Se clasifican como de baja o alta complejidad.
En el primer grupo figuran la estimulación ovárica o la inseminación artificial. Las técnicas de alta complejidad son la fecundación in vitro con transferencia de embriones al útero (FIV/TE) y la transferencia de gametos a la trompa (GIFT).
En ambos procedimientos, se estimula hormonalmente a la mujer para que madure varios óvulos, los cuales luego se aspiran por vía transvaginal. Estos óvulos se unen a los espermatozoides obtenidos de la pareja o de un donante. En el caso de la FIV/TE, la fecundación tiene lugar en el laboratorio y los embriones resultantes son transferidos al útero. En el GIFT se requiere que al menos una trompa de Falopio sea normal para transferir óvulos y espermatozoides y allí tenga lugar la fecundación, explica el doctor Juan Pedro Tupia León, del Servicio de Infertilidad del Instituto Peruano de Paternidad Responsable (Innpares).
Otra alternativa es el método ICSI (siglas en inglés de inyección intracitoplasmática del espermatozoide al óvulo), al que se recurre cuando es el hombre quien presenta serios problemas de fertilidad, sea por ausencia de esperma, por el escaso número de espermatozoides o porque el número de los más rápidos es menor a lo normal.

ESPERMA DE CALIDAD
Por ello en los últimos años se han desarrollado herramientas para mejorar la selección y calidad del esperma. El objetivo, explica el doctor Díaz Pinillos, es seleccionar los mejores espermatozoides para elevar las tasas de embarazo y el nacimiento de niños sanos. Al conocer la calidad morfológica y del ADN del espermatozoide se reduce la posibilidad de abortos espontáneos o de un embarazo anormal. Estas herramientas se denominan PICSI e IMSI. Este último permite magnificar en 6.300 veces el tamaño del espermatozoide para establecer la correcta morfología de su cabeza.
Otra herramienta cada vez más utilizada es el diagnóstico genético preimplantacional. Esta prueba se indica a mujeres mayores de 37 años, con abortos recurrentes o algún antecedente familiar de enfermedad genética o hereditaria, refiere la doctora Patricia Orihuela, del Centro de Fertilidad y Reproducción Asistida (Cefra). En este centro, como en otros de Lima, también se realiza la técnica de vitrificación o congelación de óvulos. Esta es una alternativa para mujeres con cáncer que van a someterse a quimioterapia, para las que desean postergar su maternidad o se les va a extirpar los ovarios.

ESTIMULACIÓN OVÁRICA
Otro cambio importante impulsado desde Europa es la estimulación ovárica mínima. La doctora Flor Carvallo, del hospital docente Madre Niño San Bartolomé, indica que la tendencia es utilizar la menor cantidad posible de hormonas.
“Se obtienen pocos óvulos, pero estos son de mejor calidad”, dice la especialista al precisar que disminuye así la posibilidad del síndrome de hiperestimulación ovárica o hinchazón de ovarios en la paciente.
Aunque estas técnicas ofrecen la esperanza del hijo anhelado, el éxito no está garantizado porque la ciencia no resuelve el impacto que tiene el paso del tiempo en la compleja fertilidad humana.